Del autorretrato al selfie

Concebir un mundo sin imágenes, en pleno siglo XXI, es un hecho casi ininteligible, puesto que somos una cultura 100% visual, vemos y compramos imágenes a diario; imágenes que nos llegan por muy diversos canales como la publicidad en la calle, las fotografías en las redes sociales y hasta por los folletos que nos llegan por correo. John Berger dijo: “En ningún otro tipo de sociedad de la historia ha habido tal concentración de imágenes y tal densidad de mensajes visuales”. Para llegar a este punto hemos pasado por el dibujo, el autorretrato, la litografía, los grabados y la fotografía.

Broadway

Broadway

El hombre primitivo empezó a dibujar en las cuevas o a grabar mensajes en las rocas por la necesidad de comunicarse con los otros y así poder enunciar o registrar algún acontecimiento. Las pinturas rupestres más famosas en la historia del arte están en la cueva de Altamira, en España. Al pasar del tiempo a este medio de comunicación se le otorgó un valor estético, dejando en un segundo plano su función comunicativa. En esa época las pinturas capturaban una interpretación hecha por el artista de la realidad, ya fuera que éstos plasmarán un paisaje o una escena de la vida cotidiana; esta posibilidad de hacer suya la realidad les permitía retratar acontecimientos históricos alejados de ellos en el tiempo y el espacio. Las pinturas y retratos empezaron a adquirir valor y prestigio tanto por la técnica que usaban como por el autor y el mecenas que patrocinaba la obra.

Cuevas de Altamira, España

Cuevas de Altamira, España

Durante el Renacimiento y el Barroco, quien tenía un retrato era una persona descendiente de la nobleza o de la incipiente burguesía, que tenía la oportunidad de ordenar un retrato personal o de familia. En este periodo histórico la mayoría de los matrimonios eran arreglados, así que la única forma de conocer a tu futuro cónyuge era por medio de un retrato, que le hacían llegar al novio por vía de un medianero. A finales del siglo XV y principios del XVI se creía en la teoría del Amor Ex-Art, la cual consistía en sentir el flechazo de Cupido por medio de una imagen; en ocasiones el retrato no llegaba precisamente a su destinatario y caía en manos de algún aventurero caballero, que quedaba prendado de la dama retratada. En ocasiones los pintores idealizaban a sus modelos y las plasmaban mucho más hermosas de lo que eran, esto causó algunos malentendidos en la corte. Un ejemplo de esto es el retrato que hicieron de Ana de Cléveris, cuarta esposa de Enrique VIII, Tudor. A él le entregaron un retrato bellísimo y cuando la conoció quedo más que decepcionado. Sor Juana Inés de la Cruz también fue víctima de estos retratistas y escribió el soneto Este que vez engaño colorido.

Anne of Cleves

Anne of Cleves

También durante el Barroco, los artistas experimentaron una nueva técnica, la del autorretrato. Uno de los más famosos de la época, reconocido por su técnica, es el autorretrato de Diego de Velázquez dentro de Las Meninas. Los autorretratos, son pinturas más personales que buscan capturar un sentimiento o emoción del artista. Dos artistas que han logrado autorretratos sumamente personales y llenos de sentimiento han sido Frida Kahlo y Vincent van Gogh. En este periodo aún nos encontramos en medio de imágenes que son interpretaciones y retratos subjetivos, todavía no se ha logrado capturar la realidad tal y como es. Este cambio llegará hasta el siglo XIX.

"Las Meninas"

“Las Meninas”

En el s. XIX, hubo un cambio en el mundo editorial, pues las revistas y periódicos decimonónicos pudieron ilustrar sus publicaciones a un menor costo, con la llegada de la litografía y más tarde con la fotografía, que revoluciono el mundo de la imagen.

En 1839, Henry Fox Talbot, cambiaría el mundo de la imagen al presentar su descubrimiento ante la Royal Society de Londres, la fotografía. La imagen se empezó a reproducir fielmente sin el filtro ni la interpretación del artista.

“La fotografía, escritura de luz, gozó desde un principio de este prestigio; capturó la imagen de manera casi mágica y permitió a los seres humanos ver porciones de su mundo, lugares lejanos, objetos exóticos, rostros, seres ausentes, que venían a sus manos a través de una placa o de un papel. Pudieron obtener y conservar incluso su propia imagen, como un espejo detenido en un momento y para siempre” (La revolución de la imagen: un nuevo lenguaje visual en Imágenes del deseo. Arte y publicidad en la prensa mexicana, Julieta Ortiz Gaitán)

Gracias a la fotografía se logró capturar la realidad de manera objetiva. Esta técnica impresionó a la sociedad y comenzó a remplazar a los retratos, los amantes ya no se enviaban cuadros ahora se enviaban fotos, y los estudios fotográficos empezaron a tener más auge, y los procesos de reproducción masiva de la imagen se volvieron más eficientes. Las empresas de comercialización de equipo fotográfico aprovecharon esta popularidad para crear dispositivos capaces de capturar imágenes en cualquier momento y en cualquier lugar.

"La niña afgana" de Steve McCurry

“La niña afgana” de Steve McCurry

En el siglo XX las imágenes empezaron a ser parte de nuestro día a día, las podíamos ver en los muros, en los autobuses y en espectaculares con fines comerciales o noticiosos. Los periódicos y las revistas se convirtieron en amantes de las imágenes; las artes visuales las tornaron su materia primaria y las familias tenían sus propias cámaras, las cuales llevaban consigo para tomar instantáneas e inmortalizar momentos y lugares.

En el s. XXI, todos somos capaces de capturar una imagen y publicarla gracias a los distintos dispositivos móviles con los que hoy contamos y las redes sociales. Ya no es necesario buscar a alguien que nos haga un retrato o nos tome una foto, pues ahora puedes hacerte una autofoto o selfie.

Vogue

Vogue

Las autofotos se han practicado desde el s. XIX, aunque no tuvieron tanta popularidad por la dificultad que implicaba tomarlas. Mientras que, en el s. XXI, con los dispositivos móviles y con el auge de las redes sociales, como Facebook e Instagram, donde la necesidad de compartir imágenes es imperiosa, la popularidad de los selfies y su técnica ha ganado un lugar importante en la historia de la fotografía.

La fotografía ha logrado lo que muchos artistas, escritores y filósofos han querido capturar: la realidad tal y como es. Porque una imagen dice más que mil palabras, y citando al gran Julio Cortázar: “Entre las muchas formas de combatir la nada, una de las mejores es hacer fotografías”.

 

 

 

 

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